jueves, 25 de septiembre de 2008

AREQUIPA, SILLAR AND ROLL: La historia de "BARETTO" (I parte)



















Si existió en Arequipa una agrupación con una clara línea progresiva entre finales de los '80 y principios de los '90, ésta sin duda fue BARETTO, músicos que vivieron la grata coyuntura de hace dos décadas, cuando no existían ni “exitosas” o “karibeñas” melodías que bombardearan los tímpanos de oyentes como ahora. Una nostálgica época donde mayoritariamente se escuchaba rock.

DE LAS CANCHAS A LOS ESCENARIOS
En Umacollo aún recuerdan a los clubes “Orión” y “Federal” que a inicios de los ochentas libraban encendidos partidos de fútbol. Flacos y desgarbados un trío de chiquillos empezaron a llamar la atención por las gambetas y pases en corto, pero de pronto un día dejaron la cancha y colgaron los chimpunes. Una fuerza superior jubiló tempranamente a las promesas deportivas y los convirtió en músicos.

Fue así que Roni “Perico” Carbajal, Mauricio “El Oso” Gonzáles Polar y Francisco “Pancho” Fernández deciden armar un grupo de rock a los 14 años y estando aún en el colegio, aunque curiosamente ninguno tenía instrumento alguno.

“El Oso, fue el que decidió todo. Se presentó una mañana con la idea del grupo, así que dejamos la pelota y fundamos Baretto. Logré que mi madre me preste su piano, conseguimos una guitarra gracias a un profe del colegio Militar y de unos bebederos de vaca que forramos con plástico armamos nuestra primera batería, así arrancamos y claro ensayando en el techo”, recuerda Roni.

PRIMER PREMIO, PRIMERA CUERDA
En un inicio el sonido de Baretto estaba en formación y estaba más ligado al pop y dentro de esa línea ganan un concurso de rock que organizó una radio capitalina en coordinación con la desaparecida emisora local Aeroestéreo, allá por 1986. Sin embargo, lo realmente anecdótico de esa primera experiencia fue que la canción ganadora --que se llamaba “Olga”-- se tocó con una guitarra improvisada que tenía una sola cuerda, no por efecto, sino porque no había plata para las demás.

El concurso y el apoyo de la emisora hicieron posible que el grupo se afiance, de modo que empiezan a tener más presentaciones, a la par que ellos se hacían más conocidos en el medio.

NUEVOS INTEGRANTES
En 1988 se une al grupo con el bajo, Alonso “Bart” Málaga, luego de verlos tocar en vivo en un conocida discoteca de Mollendo. “Realmente me impactó que unos tipos de mi edad se atrevieran a tocar temas propios, eso me gustó y de inmediato los contacte. A los pocos meses ya era el bajista oficial”, recuerda el músico.

Al año siguiente “Bart” recomienda a un amigo suyo del barrio para que se haga cargo de la percusión del grupo. La química fue inmediata y luego de un par de ensayos queda conformado oficialmente la banda con Renato “Huevito” Gálvez en la batería, Roni Carbajal guitarra y teclados, Mauricio Gonzáles Polar (guitarra) y Alonso Málaga en el bajo.

LOS PUBS MATARON AL ROCK LOCAL
A pesar de la falta de apoyo, grupos como “Catedral de Humo”, “Pabellón Medusa”, “Radio K-oz”, “Cuarto Cerrado” o “Baretto” se ufanaban de expresar propuestas originales, que correspondía con un público que antes era más crítico y abierto de mente para escuchar nuevas alternativas. Por ese mismo motivo era común que estas bandas se presentaran juntas en diversos eventos.

Sin embargo, desde finales de los ochentas los primeros pubs se abren al público, creando nuevos lugares de diversión pero lamentablemente alentaban que los grupos tocaran covers, con la errada idea que eso le agradaba más a la gente. A la larga, la costumbre se hizo norma y poco a poco estos locales mataron la innovación de varios de músicos que optaron por retirarse de ese circuito.
“Eso fue lo malo. Claro al principio estuvo bien porque era como una novedad que tocaras en ese tipo de locales, pero luego los propietarios exigían que los grupos tocaran copias para satisfacción de sus clientes y muchos se acostumbraron sólo a eso”, explica Alonso Málaga.