jueves, 22 de octubre de 2009

EL VIAJE ETERNO DE “PIRUCHA” (parte 3)

Lo llamaban “Pirucha”, y ya no está con nosotros. Falleció hace cinco años, pero el recuerdo entre sus familiares y amigos luce intacto e inquebrantable, como cuando un artista se luce en el escenario, como cuando él se lucía en su teclado.

LOS RECUERDOS, EL ADIÓS
Casi en paralelo a Nexus, “Pirucha” empezó a frecuentar a sus amigos de “Sacramento” y se unió a ellos desde 1997 hasta su muerte en el 2004. Julio Silva, bajista y director de dicho grupo lo recuerda con cariño “Era un tipo muy versátil con los teclados, como vivió en la Argentina, se empapó de toda esa innovación musical de modo que tenía un estilo muy depurado para tocar”.

Silva recuerda que en setiembre del 2000 junto fueron contratados para tocar en Camaná y ocurrió algo inesperado. “En esos meses Vladimiro Montesinos estaba prófugo y había un montón de plata por su captura, en medio del ajetreo llegamos y de pronto una patrulla policial nos vio sospechosamente. No les hice caso, pero luego me doy cuenta que no estaba “Pirucha”, pregunté y nadie sabía nada, al final resulta que se lo habían llevado a la comisaría. Imagínate los policías lo confundieron, pensaron que Montesinos estaba camuflado de músico, la recompensa mareó a los policías”.

Pero la anécdota tal vez más ocurrente fue la que narra Salvador Cabana cuando “Pirucha” integraba Free Love. “Nos invitaron a tocar al aniversario de Tacna el 28 de agosto de 1975 en plena dictadura militar. La cosa es que en primera fila había un grupo de militares disfrutando del espectáculo y ahí me rumoreó “Pirucha” que el General Velasco estaba muy mal de salud. Terminamos el show y nos fuimos al hotel a descansar sin sospechar nada, al día siguiente me sorprendo cuando escucho en las noticias que Francisco Morales había derrocado a Velasco y de pronto lo reconozco en la tele de la noche del concierto. De haberlo sabido le hubiera metido un guitarrazo en la cabeza.”

“Pirucha” siempre fue un músico solidario al punto que la casa de sus padres en la calle Leticia se convirtió en una especie de santuario donde nunca dudaba en alojar a músicos con talento que no eran de la ciudad. Esta tendencia aún la practica María Jesús Valdivia en memoria del hermano ausente.

El 30 de noviembre del 2004 luego de una penosa enfermedad “Pirucha” dejó este mundo pero por poco tiempo. Al día siguiente y a pesar del dolor familiar un grupo de amigos pidió permiso a los padres para despedirlo con música en la casa y lo que fue una aparente falta de respeto, terminó convirtiéndose en una grata tradición que se repite anualmente.

Este año en la casa de los Valdivia Romero, no sólo estuvieron sus familiares y amigos tocando los temas clásicos que le gustaban al músico, esa noche el propio “Pirucha” bajo del cielo y por unos instantes se unió a la banda con su inseparable teclado. La mayoría no lo pudo ver, pero su presencia era casi palpable.