viernes, 15 de agosto de 2008

LA ROCKOLA: Rodolfo


La Rockola


Desnudo. Nunca una sola palabra podrá describir en todo su contexto a un músico y su disco. En este caso el despojo no es vergonzoso cual Adán en el Edén. Todo lo contrario, éste es desfachatado y lo muestra orgulloso a todo aquel que desee escucharlo.


Por eso Rodolfo Páez Ávalos, --“Fito” para los amigos-- no se hace paltas y nos presenta un disco tan personal y autosuficiente que tan sólo bastó él y su piano como toda instrumentación. “Rodolfo” (Sony Music / BMG 2007) presenta una docena de canciones que como siempre recorren los intrincados caminos del amor, la amistad y la vida cruel.“Si es amor” grafica por ejemplo algo por lo que creo todos hemos pasado: "Cuando vos querías un abrazo / yo quería emborracharme con los flacos en el bar, / cuando yo quería la rutina / vos decías, / quiero aire, necesito libertad...".


En cambio “Sofi fue una nena de papá” es una historia descarnada, de esas que nos da culpa contar, que contrasta diametralmente con “Vas conmigo” que es mucho más entusiasta y cruda cuando canta: “No quiero tu dinero / yo me lo puedo ganar / Y dame una careta / y te digo la verdad”.“El cuarto de al lado” es para escucharlo tirado en la cama y ponerse a pensar qué carajo has hecho de tu vida: “Y todo lo que haces por obligación / Se lleva la alegría de tu corazón / Y quien se va a creer lo que cuentan los diarios / Yo creo en el amor a través de los años”.


“Cae la noche en Okinawa” es algo así como un vals mucho más lento que a la vez es un mano a mano entre el piano a la voz del Rosarino. Suplicante y triste, pero genial. Cosa contraria sucede con la alegre “Siempre te voy a amar”, con letra adolescente pero directa: “Aunque te vayas con otro / Aunque me arrojas al mar / Vos sos la sal de mi vida / Yo siempre te voy a amar”.


Otro puntos altos son las dos instrumentales que incluye la placa, una tan intimista como la otra. Colocadas como figuras decorativas de ese gran lienzo donde el artista haga gala de su mejor técnica. Ahí están “Nocturno en sol” y “Waltz for Marguie” para arroparte en estas tardes de lluvia.“Gracias” es un homenaje a Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia y Charly García, seres entrañables para Fito que canta: “Sus músicas nos hacen brillar / sus músicas nos hacen cantar / sus músicas nos cuentan / que algunas cosas están en su preciso lugar”. Complementan la tierna “Mágica hermosura”, la trágica “El verdadero amar” y la reflexiva “Zamba del cielo”. Un disco imperdible para eternos melancólicos y propicio para este clima.